
Una guía para recorrer ceviches, arroces y mariscos en la versión 28, del 1 de abril al 3 de mayo
* Hay menús en Medellín, el Área Metropolitana y el Oriente antioqueño
* Con cuatro categorías de precios, los menús para dos personas incluyen una entrada, dos platos fuertes, un postre y bebidas.
En Medellín, la Semana Santa cambia el pulso de la mesa. Aparecen los cítricos, el pescado toma protagonismo y las preparaciones se mueven entre lo fresco y lo profundo. Es un momento que se reconoce en los platos.
En esa lógica, la versión 28 de Medellín Gourmet traza una ruta clara. Del 1 de abril al 3 de mayo, 150 restaurantes del Área Metropolitana y el Oriente cercano sirven menús completos — entrada, dos fuertes, postre y bebidas — en cuatro rangos de precio ($89.000, $119.000, $159.000 y $209.000). La experiencia está pensada para seguir un orden, con servicio a la mesa y tiempos definidos. Dentro de esa estructura, el pescado y los mariscos aparecen en múltiples registros.
Ceviches y preparaciones frescas.
El recorrido suele empezar en el ácido.
En La Casa Peruana, el ceviche carretillero trabaja sobre lo esencial: pescado fresco, leche de tigre, cebolla, cilantro, yuca frita y cancha. Hay equilibrio y textura.
La Makha lleva ese punto hacia una lectura más amplia, donde el pescado del Pacífico se mezcla con chontaduro, sandía y limón mandarino. El resultado se siente más abierto, con capas que se van revelando.
En Okus, el ceviche nikkei de atún suma aguacate y camote glaseado; en Puerto Inka, el salmón aparece crocante dentro de una salsa acevichada; en Rocoto, la causa de salmón organiza el plato desde el ají amarillo, el puré y la cremosidad.
Cada uno construye su propio ritmo desde el mismo punto de partida.
Arroces, fondos y cocciones largas A medida que avanza el menú, el sabor se concentra.
El arroz meloso de mariscos de La Makha reúne langostinos del Pacífico, camarones y calamar del Caribe en una preparación cremosa, rematada con espuma de encocado. Hay profundidad y continuidad.
En Malanga del Trópico, el “Puerto gamba” se mueve en esa misma línea, con un arroz en bisque de mariscos, cangrejo, mantequilla y achiote. El plato es envolvente, con un sabor que se queda.
En Il Forno, la pasta carbonara con camarón introduce el producto marino en un código más clásico, reconocible, que funciona desde la familiaridad.
Crujientes, contrastes y otras texturas.
También hay espacio para el contraste.
Los camarones crispy de Ikigai Fusion Food y los camarones dragón de Sushi Market trabajan desde la fritura y las salsas cremosas, con picante y dulzor bien marcados. La jalea Muchik de La Causa suma calamares y camarones en una mezcla crocante, ligada por una salsa de leche de tigre.
En Mar y Fuego, el tiradito de camarones se siente más limpio, con tamarindo, ají y una acidez controlada que sostiene el plato.
En propuestas como 123 Wok o Roll Up, el pescado se mueve hacia formatos más híbridos, entre poke, tacos y ceviches reinterpretados.
La experiencia completa
Los menús mantienen una estructura clara: entrada, dos fuertes, postre y bebidas, con presencia de marcas como Hatsu, Heineken y Tostao. En la categoría de $209.000 se suman dos copas de vino Viña Tarapacá Reserva, con opción de botella completa por $80.000 más, y bonos de American Eagle y G-Star RAW.






