
POR: JAIME ALBERTO ARRUBLA PAUCAR
De Petro se han dicho muchas cosas; se trata de una vida rodeada de escándalos que afloraron en su Alcaldía de Bogotá y se intensificaron en la Presidencia de la República; pero con lo que una exfuncionaria relató el pasado fin de semana a la revista Semana, se colmaron todas las previsiones de lo que puede constituir un verdadero escándalo público palaciego. Los señalamientos
provienen de la excontratista Deicy Jiménez y del actual director de Presidencia, Carlos Ríos.
La vida íntima es un asunto que en principio solo debería incumbir a la persona; pero en el caso del Presidente Petro trasciende dicha esfera individual, no solo por su alta investidura, donde juega con la dignidad que debe acompañar al gobernante, sino por que al parecer, compromete recursos públicos para poder atender sus instintos desenfrenados.
La denunciante Deicy Jiménez, es una mujer 26 años que ha sido contratista del Estado y que hizo denuncia contra el exmandatario señalando que Petro le consiguió cinco contratos públicos a cambio de tener sexo con ella. “Es para complacer sus necesidades sexuales”, pero además de su confesión agrega no haber sido la única; “Son muchísimas mujeres. Podríamos contar entre 30 y 40″, quien hace pública su denuncia ante un medio de comunicación.
Esa confesión pública de su propia conducta indebida e impúdica la hace la excontratista cuatro días después de que el titular del Departamento Administrativo de la Presidencia, Carlos Ríos, hiciera una delación similar, pero más genérica, precisamente ante el Congreso: “48 mujeres que tenía el presidente Petro en Presidencia que lamentablemente las instrumentalizaba a punta de OPS [órdenes para hacer contratos de prestación de servicios]“. Coinciden pues la contratista Petrista con el opositor hoy empoderado.
El expresidente se defendió en redes sociales señalando: “Jamás he entregado un contrato a cambio de obtener relaciones sexuales. Vomitaría sobre mí mismo si
alguna vez hiciera algo semejante”, agregando además el tinte político: “La operación para descubrir mi vida íntima viene del Gobierno de Abelardo de la Espriella y hay dinero de por medio”.
Si lo denunciado hubiera ocurrido durante el ejercicio de la Presidencia, la conducta podría haber configurado un causal de indignidad, suficiente para que el Presidente fuera destituido por el Senado de acuerdo con el artículo 175 de la Constitución Nacional. Pero a estas alturas, ya fuera del gobierno, la investigación que abre la Fiscalía deberá concretarse un eventual delito de
peculado en favor de terceros o celebración indebida de contratos. Se pagan servicios sexuales, otorgando contratos estatales. Vivir para ver.
Pero todo este entramado pareciera más bien una novela propia del “realismo mágico” que tanto cita el expresidente, con un epílogo que le pone la misma denunciante cuando afirma: “Le cogí fastidio y pereza porque es un tipo completamente machista y narcisista. Manipulador y tiene un ego que ni él sabe controlar. Y le fui cogiendo pereza por eso”. Pero además, agrega que muchas
mujeres no denuncian lo ocurrido pues Petro amenazó de muerte a varias de las decenas que, dice, recibieron contratos. La “fiesta del chivo” de Vargas Llosa se quedó en palotes.






