
Medellín. En el complejo ajedrez político y corporativo de la capital antioqueña, la protección de las Empresas Públicas de Medellín (EPM) se ha consolidado como la principal prioridad para la estabilidad social y económica de la región. En este escenario, el concejal Alejandro De Bedout ha emergido como la figura central y el principal guardián en el control riguroso de los recursos de EPM, liderando desde el Concejo de Medellín una estrategia sin tregua orientada a blindar las finanzas y la rigurosidad técnica de la joya de la corona de los medellinenses.
A través de debates de control político de alta filigrana técnica, De Bedout ha puesto la lupa sobre los presupuestos de inversión, las transferencias del conglomerado al municipio y el desarrollo de macroproyectos neurálgicos como Hidroituango. Para el cabildante, la consigna es clara: EPM debe volver a regirse bajo criterios estrictamente corporativos, de eficiencia y transparencia, alejando de manera definitiva cualquier sombra de politización o desvío de sus millonarios recursos.
Rigor presupuestal frente al espejo fiscal
El control ejercido por Alejandro De Bedout no se limita a la denuncia; se fundamenta en un análisis financiero minucioso. Durante las recientes discusiones presupuestales, el concejal ha sido enfático en vigilar el destino de cada peso transferido desde EPM hacia la administración central, exigiendo que dichos excedentes se traduzcan exclusivamente en inversión social real, infraestructura sostenible y calidad de vida para los ciudadanos, evitando que se diluyan en gastos de funcionamiento burocráticos.
“El patrimonio de EPM le pertenece a cada ciudadano de Medellín. Vigilar la ejecución de sus recursos no es un asunto meramente técnico, es una obligación moral con la sostenibilidad del territorio”, ha reiterado De Bedout en el recinto del Concejo. Esta postura le ha valido el respaldo de diversos sectores gremiales, académicos y de la opinión pública, quienes ven en su gestión un contrapeso técnico necesario para garantizar la estabilidad fiscal del distrito a largo plazo.
Hidroituango y la eficiencia operativa bajo la lupa
Uno de los pilares de su gestión fiscalizadora ha sido el seguimiento exhaustivo al cronograma y las inversiones en la central de generación Hidroituango. Consciente de que la entrada en operación total de las turbinas es el motor energético y financiero de la organización, De Bedout ha liderado citaciones y comisiones de seguimiento para verificar el cumplimiento de metas operativas y asegurar que los recursos de contingencia se administren bajo los más altos estándares de transparencia.
Asimismo, el concejal ha enfocado sus esfuerzos en revisar las filiales nacionales e internacionales de EPM. Su labor de control busca evaluar la rentabilidad real de estas inversiones exteriores,
garantizando que el dinero de los medellinenses no se ponga en riesgo en mercados de alta volatilidad sin un sustento técnico robusto.
Con un enfoque moderno de la gestión pública, Alejandro De Bedout ratifica desde el Concejo de Medellín que la defensa de EPM requiere un seguimiento milimétrico y diario. Su labor no solo ha permitido destapar las alertas tempranas en el manejo presupuestal, sino que devuelve la confianza técnica e institucional a una entidad que es, y seguirá siendo, el motor del desarrollo de Antioquia.
Acciones y alertas puntuales: El «coletazo» de AFINIA y el presupuesto 2027
La gestión de Alejandro De Bedout como presidente del Concejo de Medellín ha pasado de la vigilancia retórica a las acciones de control fiscal e institucional de gran impacto. Su más reciente y punzante batalla apunta de forma directa al Proyecto de Acuerdo del Presupuesto General de Medellín para la vigencia 2027, radicado por $12.1 billones de pesos.
Durante el análisis minucioso de este proyecto, De Bedout encendió las alarmas distritales al evidenciar una drástica reducción en las transferencias de EPM al municipio, las cuales caerán de $2.8 billones a $1.5 billones de pesos. De acuerdo con el cabildante, este hueco fiscal que obligará al Distrito a gestionar un crédito de hasta $1.5 billones para no desfinanciar los programas sociales obedece directamente al «coletazo» de los impactos del Fenómeno de El Niño y a las millonarias pérdidas del negocio de AFINIA en la región Caribe.
Con el fin de defender el patrimonio de la filial y de la matriz, De Bedout lideró una ofensiva de control político publicando de manera oficial el Acta 1695 de la Junta Directiva de EPM (del 18 de septiembre de 2020).
Con este documento, el concejal denunció públicamente a los exfuncionarios y miembros de junta de la administración de Daniel Quintero que firmaron y legalizaron la compra de AFINIA, cuestionando severamente que se hubiera renunciado a una cláusula contractual de protección que habría blindado las finanzas de la empresa ante los hallazgos de la Contraloría.
A través de estas denuncias y de la exigencia de un riguroso examen técnico a las inversiones de las filiales, De Bedout ha elevado un firme llamado al Gobierno Nacional y a las autoridades judiciales. Su propósito con estas mociones es claro: asegurar que quienes comprometieron los recursos públicos asuman las responsabilidades patrimoniales correspondientes y garantizar que EPM preserve su estabilidad financiera para seguir financiando el desarrollo social de Medellín.
Por: Redacción Noticias AM&PM







