
Por: Luis Pérez Gutiérrez
La mayor revolución social de la movilidad no llegó ni en bus ni en tren ni en metro: llegó en motocicleta. En el año 2000, en Colombia había 600.000 motos. En 2026, hay 14 millones de motos, casi 25 veces más; 14 millones de propietarios de su propia movilidad y de su propia economía. En 2000, había cerca de 3 millones de carros; en 2026, hay 7.5 millones; solo 2.5 veces más. En el 2000, Colombia era un país de carros; en 2026, Colombia es un país de motos. Hoy las motos mueven más de 40 millones de viajes cada día. En solo 2025, se vendieron en el país más de 1.1 millones de motos nuevas. El 91% de los compradores de motos nuevas son de estrato 1, 2 y 3. (CIM,2025)
La más grande política de inclusión social de las últimas décadas no la diseñó el Estado, la construyó la gente misma sobre dos ruedas. La moto democratizó la movilidad. Durante décadas, tener vehículo propio fue un privilegio de muy pocos. La motocicleta cambió esa realidad. La moto dio a millones de colombianos autonomía económica, empleo, movilidad y jerarquía social. En millones de hogares, la moto es un activo tan importante como la vivienda.
La moto es empleo, es la mayor creadora de empleo en los últimos 25 años. El Mototaxismo tradicional; los domicilios; la mensajería; y el mototaxismo de segunda generación creado por las plataformas digitales, han salvado el salario de millones de hogares. Y han subsanado las deficiencias del Estado en transporte público. El gobierno nacional, de una manera torpe, siempre declara los mototaxis como ilegales. Gente honesta, trabajando decentemente para sobrevivir, educar a sus hijos, y buscar oportunidades; y el gobierno persiguiéndolos, sin éxito, como si fueran delincuentes. Debe el gobierno organizarlos en plataformas y cooperativas; regularlos; darles capacitación y orden; ofrecer un fondo de préstamos para que mejoren y presten servicio seguro y confiable; dignificar su trabajo; y podrían ser socios de la seguridad del país. La Legalidad es paz. 14 millones de motociclistas en el filo de la ilegalidad, es una tragedia.
El Gobierno no guarda datos del mototaxismo que porque es ilegal. Error grave. Se estima que en Colombia hay entre 700.000 a 900.000 mototaxis tradicionales; y que cada mototaxista realiza 31.5 viajes diarios (La República). Fuera de esto, las Plataformas Digitales, tienen vinculados 1.3 millones de vehículos, de los cuales el 25% se estima son motocicletas, o sea, son 325.000 mototaxis en plataformas digitales. Además, otro dato espectacular: Según ANDI y DANE (2023), el 30.1% de los trabajadores se transportan en su moto a su trabajo. Esto es, cerca de 7,1 millones de trabajadores no toman transporte público para ir a trabajar. Esto es otra revolución de inclusión social y económica. Con estos datos, las motos son el primer sistema de transporte del país, y quizás el mayor creador de empleo.
El 2026, habrá más de 15 millones de motos. Esos millones de motos imponen un desafío al gobierno. Las ciudades fueron diseñadas pensando en: automóviles; buses, taxis y camiones. Por eso hay: Alta accidentalidad; congestión; inseguridad vial; espacio público invadido; y lo peor, imposibilidad para el control y la regulación.
Se necesita una política pública para los 14 millones de motos. El estado debe construir moto rutas, vías exclusivas para motos, y obligar a que las nuevas vias tengan motorrutas sin peajes. La motorruta es un espacio de dignidad y de seguridad. A las motos no se les puede imponer Peajes, son sectores populares abriéndose caminos de vida y de empleo ante la ausencia de estado. La moto es el vehículo del pueblo; cobrarle peaje es abusar del esfuerzo de los más humildes. Y también, el Estado debe bajar el costo del SOAT a su mínima expresión.
Ni el Plan Nacional de Desarrollo ni el POT de las ciudades tienen propuestas auténticas para incluir la revolución social de las motos. 14 millones de motociclistas reclaman al Nuevo Presidente una Política de Estado para dignificar la revolución popular del empleo y la movilidad hecha por el pueblo con las motos.





