
POR: JAIME ALBERTO ARRUBLA PAUCAR
Un grupo de economistas y académicos del derecho, doscientos firmantes, algunos galardonados con el Premio Nobel, como Joseph Stiglitz y Thomas Piketty, le hicieron llegar al Presidente Petro una carta donde recomiendan retirarse del Sistema Internacional de Arbitraje de Inversión, SIADE, por constituir un obstáculo para la transición energética, para la soberanía regulatoria y defensa de interés público. El Presidente, en reacción a dicha misiva, el 26 de marzo pasado, expide una comunicación donde anuncia el retiro de Colombia del mencionado sistema.
Advierte la decisión presidencial, unas razones esenciales para tomar la decisión del retiro de Colombia de dicho sistema, que pueden resumirse de la siguiente manera: Que el arbitraje de inversión es antagónico a las medidas de interés público, es un sistema exageradamente protector y desequilibrado en favor del inversor, dificultando sobremanera la transición energética; por lo que se inclinan por la necesidad de reconfigurar el sistema hacia un modelo más equilibrado y transparente.
Parece que se reviviera, una discusión ya trasnochada, que se inició a comienzos del siglo; fue necesario reformar la Constitución y se retardó la adhesión de Colombia hasta el año 2015. Se dice que los argumentos gubernamentales no se compadecen con la realidad de lo que han sido estos años bajo el amparo del sistema, que ha dado seguridad jurídica a los inversores.
La realidad es que Colombia ha tenido veintinueve litigios, de los cuales se han decidido quince y solamente ha sido responsabilizada en uno, pero sin condena pecuniaria. Luego no es cierto el argumento presidencial de que se recargue el sistema a favor del inversor. Al país no le ha ido mal en sus litigios bajo el sistema; todo lo contrario.
Argumenta el Gobierno, que Ecuador y Bolivia se retiraron porque el tratado no consulta intereses nacionales y que Brasil no ha estado en el sistema, siendo el mayor receptor de inversión extranjera en Latinoamérica, lo que demuestra la ausencia de conexión entre la inversión y la definición de conflictos, por fuera del sistema interno; la verdad es que no es comparable la situación brasilera, por la potencia de su economía. Si no son reales los argumentos esbozados por el Gobierno, pareciera que se trata más de un tema ideologizado.
El anuncio de que Colombia se retira del sistema no implica una desvinculación inmediata, solo a partir de seis meses será efectiva de acuerdo con el artículo 72 del convenio y las demandas en curso continúan. Además, hay 19 tratados bilaterales con otros países, once de libre comercio, con medidas de protección al inversor; así que las protecciones siguen.
El retiro del SIADI no elimina el arbitraje, pues existen alternativas en los tratados y medidas de protección de las inversiones que habrá necesariamente que atender.
Tenemos en el sector energético 129 proyectos que dependen de este sistema de arbitraje. El tema amerita una deliberación seria en Colombia; estamos creciendo en gasto, y no en inversión y desarrollo, dar pasos en falso sobre el estimulo al inversionista, puede llevar el país a un verdadero desastre.






