Del paso de la calle al paso de la vida y la memoria

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Medellín, una ciudad tejida a través de historias. Esa es su esencia. Cada rincón, árbol, calle, estatua o persona tienen una por contar así como María Ramírez, una adolescente que desde los 14 años tuvo que enfrentar la mezquindad que deja el paso de la vida.

Ella, nacida en el año de 1999, creció en uno de los barrios populares de la ciudad cuyo nombre nunca reveló, así como nunca reveló muchos detalles de su vida; excepto el recuerdo final que tiene con su madre: “La última vez que vi a mi mamá tenía 6 años. Solo recuerdo verla destruyendo la casa”, expresa mientras comenta que ésta estaba diagnosticada con trastorno bipolar cuyas crisis se acrecentaban con consumo excesivo de drogas.

Ante esta situación y luego de vivenciar el dolor que generaba el ser testigo de este tipo de actos, María comenzó a sufrir episodios de depresión. Cada vez se hicieron más constantes cada vez acababan con su tranquilidad y la de su familia. “Me sentía muy sola, mi única hermana se casó, mi madre luego del suceso se fue para el Huila y mi papá se dedicó a trabajar sin descanso”, narra nuevamente.

Para levantar su estado de ánimo, ella le pidió a su padre ser cambiada de colegio, acto que él realizó inmediatamente con la esperanza de ver un nuevo semblante en su pequeña. Para infortunio de ambos, la vida de María se tornó oscura, tan oscura como lo es el mundo de la drogadicción.

“Cuando tenía 14 años y estando en el colegio, una chica me dijo que estaba vendiendo una cosita para hacer feliz a la gente. La compré y desde ese día quedé adicta a la droga”, asevera. Desde este momento, comenzó a consumir todo tipo de sustancias alucinógenas hasta el punto de ser dependiente de ellas. “No podía pasar un solo minuto sin estar drogada, lo hacía antes de bañarme, antes de comer. En ocasiones no podía dormir debido a efecto que genera el bazuco”, expresa.

Unos meses más tarde, asistió a una fiesta acompañada de sus amigas. Allí se drogaron y pasaron la noche entre risas y licor. “Recuerdo que al otro día un hombre que se hacía llamar Andrés me habló por Facebook, me dijo que había bailado conmigo toda la noche. Yo no lo recordaba”, cuenta María. Este nuevo amigo comenzó a darle regalos materiales: celulares, ropa y droga. Era uno de los jíbaros de las plazas de barrio Antioquia. Él, a

cambio de favores sexuales, surtía diariamente a María hasta saciar su necesidad. “Con el tiempo me di cuenta que no se llamaba Andrés y que me había mentido sobre toda su vida. Era mucho mayor que yo”, agrega.

En una de las visitas a este lugar que tanto frecuentaba a diario en busca de calmar su ansiedad por las drogas, ella recuerda que pasó por un parque donde una figura masculina la llamó. En el momento en que se acercó a él, ella perdió la consciencia y la memoria. “Me desperté en un taxi al lado de 2 hombres, yo no me podía mover. Recuerdo que estábamos entrando a un motel y que vi un letrero que decía que estaba prohibido el ingreso a menores de edad, pero en ese momento me quedé dormida”, afirma.

Confusión, cansancio y desorientación. Así fue como María cobró consciencia un domingo al medio día en barrio Antioquia. Rescatada por la Policía Nacional, la cual fue avisada por algún vecino o transeúnte que se apiadó de su estado, fue llevada a Metrosalud para ser atendida por los médicos y enfermeras de lugar.

“El dictamen médico dijo que fui abusada por dos hombres y que me habían dado escopolamina”. Sintiendo la angustia y viendo el deterioro en su salud física reflejado en el espejo, ella tomó fuerzas y pidió ser internada en algún sitio donde pudiera refugiarse de su vida misma.

“El fiscal que me atendió la denuncia en el Centro de Atención Integral a Víctimas de Abuso Sexual dijo que me iban a llevar al centro Diagnóstico en Robledo para ser atendida. No le creí, pero al salir me estaba esperando una patrulla de la policía. Estuve allí un mes y luego me llevaron al Hospital Mental de Bello bajo la protección del programa Dual donde estuve 18 meses más”. Agrega además que fue muy difícil para ella adaptarse a este lugar, pero reitera que fue la mejor decisión que pudo haber tomado.

“Le agradezco a la Alcaldía de Medellín de todo corazón por permitirme volver a nacer”, son las palabras que grita a viva voz. Luego de un largo proceso de rehabilitación y desintoxicación, María se ha alejado de las calles y ha regresado a su hogar. Confiesa que estando en estos lugares conoció a personas que fueron claves para ella, personas siempre estuvieron ahí apoyándola en su proceso.

“Estoy terminando bachillerato, mi mayor deseo es estudiar trabajo social y poderle ayudar a los jóvenes que están pasando por mí misma situación”. Ramírez en la actualidad tiene 18 años, es un ejemplo a seguir en su colegio y a diario se levanta con una sonrisa que ilumina su rostro y siembra en sus ojos una mirada que sepulta el pasado

y edifica un futuro, también, se ha convertido en una periodista escolar donde se caracteriza por su escritura creativa, he aquí su última publicación en la prensa de su colegio:

LA MÚSICA PARA EL ALMA.

“La música es el inicio de la existencia, el despertar de los sentidos.” Anónimo.

Una vez escuchaba hablar de que el amor & la música no se ven, pero que se sienten & se disfrutan como a nada en la vida.

Esta es mi historia donde puedo afirmar que la música me cambio la vida, le dio un giro a las ruinas que eran mi pasado, a los tardes grises donde solo se escuchaba el dolor que mi alma día a día quería callar & ocultar.. Eran justo esos vacíos donde solo un cigarrillo de marihuana “saciaba” la sed de mi alma & me decían a gritos, no podrás ver, escuchar, sentir ni disfrutar como lo hacen otras personas & sí claro que sí, todas esas eran las falsas verdades que mi cuerpo, corazón & alma guardaban, ya no habían ilusiones, el disfrutar de un día se había vuelto imposible, todos mis sueños no eran más que desechos en el profundo hueco que era mi memoria, mi vida ingobernable, el abandono de mi madre & la opresión de las drogas estaban acabando conmigo, solo un día, después de tanto batallar, luchar e intentar & por fin acabar con ese monstruo de las drogas que cegaban mi mente & mis sentidos hasta el punto de no dejarme disfrutar de absolutamente nada ¡¡ llego el amor a mi vida!!

Puedo recordar ese día como si hubiese sido ayer, inexplicablemente llego a mi vida la pasión, las ganas de luchar & allí me encontraba yo, frente a frente con aquellas melodías que me envolvían & seducían poco a poco…

Ese arte, ese preciado don & ese amor que se estaba despertando en mí no era algo casual, por primera vez después de tanto tiempo vi que el abandono de mi madre, las drogas, las expulsadas de un & otro colegio haciéndome sentir furiosa & rechazada por la vida, los abusos verbales, psicológicos & sexuales ya no gritaban más en mi mente…

La música, la bella música, aquellas únicas & especiales melodías eran esas que sonaban en la sala de mi casa, producidas por una hermosa guitarra la cual me fue enamorando día a día, puedo decir que salvaron mi vida, salvaron mi alma.

Encontrar el amor en la música fue como volver a nacer, los primeros meses fueron intentándolo, practicándolo & perseverando por hacer mis primeras notas musicales & sí tenía mil fallas como cuando un niño pequeño está aprendiendo a caminar & se cae, que se levanta con más fuerzas para seguir intentándolo, así… así era yo…. al par de unos meses ese amor & ese fuego iba creciendo, ya no necesitaba porquerías en mi cuerpo, afectando mi mente & mi salud física para sentirme satisfecha, el hecho de poder tocar, cantar & crear música, fue la mayor satisfacción de mi alma, ahora mi cuerpo ya no callaba, solo habiendo música en mi alma, el universo ya era color. Lo que mis palabras no podían expresar, lo hacia mi guitarra, con ella he aprendido a llorar, a reír, a superarme & en la música encontré todo lo que un día estaba buscando perdidamente en las drogas, hoy puedo decir que sin música, mi vida, mi mundo & mi universo ya no brillarían, solo basta con ver que cuando mis palabras fallan la música habla, todos los días descubro como la música es el arte más directo, ella entra por mis odios & se inyecta en todo mi corazón.

El dolor sigue existiendo pero la música me lleva, me transporta y me mete a un mundo donde él, se serena, se hace más quieto & ligero, se hace más llevadero… ¡¡YO SOY MÚSICA!!

De casos a pasos

Casos similares como los de María han sido reiterativos en Medellín, pero frente a ello la Unidad de Niñez en cabeza de la Secretaría de Inclusión Social y de Familia ha diseñado 3 programas pilares que se enfocan en combatir la explotación sexual comercial: línea de promoción y prevención, línea de restablecimiento de derechos y línea de prevención indicada. Además, la reciente creación de la Red de Protección para el año 2017 se ha encargado de sensibilizar y unir a todas las comunas y corregimientos de Medellín en esta misma labor.

Frente a ello, 52 Instituciones educativas en 10 comunas han introducido estrategias de Prevención de la Explotación Sexual Comercial, logrando que 1.123 estudiantes cuenten con herramientas para prevenir y denunciar la esta problemática.

Con estas iniciativas y uniendo los esfuerzos de todo el equipo de trabajo en conjunto con la comunidad, se han logrado rescatar 36 niños, niñas y adolescentes de la explotación sexual en las calles de la comuna 10. Finalmente, cabe anexar que se registraron y se denunciaron 56 casos que representan menos de la mitad de los casos totales a comparación del 2016, hecho que demuestra el compromiso de la ciudadanía.

Fuente: prensa Alcaldía de Medellín




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