Barbilandia o el fenómeno de las “prepago” en Medellín.

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Varias son las herencias negativas que nos ha dejado la cultura mafiosa que se ha anquilosado en estas últimas décadas en nuestras ciudades. Una de ellas es la de los servicios de damas de compañía, ya más conocido en nuestro medio como “prepagos”.

Con la historia de “Samantha” una de las tantas mujeres que ejercen este servicio, pretendemos que sea el hilo conductor de esta crónica urbana, en medio de una sociedad de doble moral.

La tarde-noche aunque un poco fría, dejaba ver en el firmamento despejado una gran luna que se posaba imponente en uno de los cerros orientales de la ciudad. Después de unos cuantos minutos de esperar en uno de los establecimientos del sector de la Diez en el poblado, llega Samantha. Una mujer de 24 años según dice su anuncio en la red, con estatura promedio, de tez blanca, su cuerpo tonificado por el gimnasio y exhibiendo unos pechos con obvios implantes de silicona.

“Le cuento que vine hasta este lugar a hablar con usted, por lo que me dijo que me va a pagar esta entrevista y la verdad esta semana no he podido trabajar y estoy sin plata. No le voy a dar nombres de nadie pero si le contaré parte de como funciona esto, que no es ningún misterio” Manifestó Samantha con una voz delgada pero segura.

Y es cierto, esta supuesta prostitución oculta en donde muchas jóvenes llevan una vida normal ante sus familiares y pareja, ya no es un secreto a voces en estas ciudades colombianas. En el caso de Medellín por ejemplo el concejal Luis Bernardo Vélez, denunció desde el año 2009 como en Medellín no existen ni cifras claras ni estudios sobre esta problemática, lo que según él, no ha permitido trazar políticas y acciones concretas en la ciudad de Medellín. Paradójicamente las investigaciones que se han realizado sobre este aspecto en la ciudad, se han llevado a cabo por estudiantes para sus tesis de grado y las cuales quedan olvidadas en las bibliotecas universitarias. Ni la administración municipal ni ninguna secretaría de salud ni de bienestar social a la fecha han hecho un estudio serio sobre esta situación.

Para Samantha el resumen de esta historia es muy claro “Mira yo estudio sicología y así no lo creas también me he interesado por el tema. Aquí hubo mucha plata por el narcotráfico y muchas mujeres quedamos mal acostumbradas a un nivel de vida muy alto, que siendo empleadas no lo vamos a conseguir. Vea la mayoría de mis amigas que está en esto lo hace por conseguir su propio carro, hacernos cirugías estéticas, viajar, adquirir ropa constantemente y algunas por pagar la universidad. Tener buenos contactos significa el éxito en esto, varias agencias de modelaje de la ciudad ya son expertas en el servicio de damas de compañía, los hoteles cinco estrellas han resultado beneficiados con este turismo sexual, ya que los turistas y visitantes al quedar encantados con una de nosotras, ya no se quedan 5 días sino 10, y así mismo docentes universitarios, políticos y hasta pastores hemos atendido. Ser proxeneta se volvió negocio en esta ciudad, hasta yo ya tengo una cuantas niñas que son contratadas a través mío y me gano unos porcentajes”. Revela sin tapujos Samantha.

La pregunta de fondo entonces es ¿Cual es la responsabilidad de las nuevas familias? en su mayoría disfuncionales por numerosas causas en esta vida moderna.. ¿Donde están las campañas fuertes intensivas por parte de las administraciones municipales de las ciudades colombianas para crear conciencia sobre esta situación?.. ¿Si se está trabajando fuertemente desde las alcaldías y universidades en las campañas de conciencia en las enfermedades de transmisión sexual y sus consecuencias?..

Muchas son las preguntas que quedan en el ambiente, mientras tanto muchas Samanthas siguen haciendo su vida a su manera, muchos otros adquiriendo sus servicios y esta sociedad de doble moral, sin mirar de frente esta problemática para establecer soluciones a futuro y dejar de que se nos este reconociendo como barbilandia o la ciudad del turismo sexual.

Redacción Am-PM




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